sábado, 20 de octubre de 2012 By: Jose Vega

Vacunas con antígeno de la orina


         Dr.Maximiliano Ruíz Castañeda                                    Dr.Salvador Capistrán

                                              

Nuestro organismo expulsa a través de la orina la clave para la curación de un gran número de enfermedades entre ellas el cácer. Así lo afirma al menos un grupo de investigadores mexicanos dirigido por el Dr. Salvador Capistrán que desde hace años trata con buen resultado tumores cancerígenos mediante vacunas personalizadas que se elaboran a partir de los antígenos específicos que existen en la propia orina de los enfermos. Una terapia que se debe al descubrimiento que en ese sentido hizo algún tiempo el también investigador mexicano Maximiliano Ruiz Castañeda, fallecido en 1990 a los 92 años de edad.México, al igual que España y la mayor parte de los países del mundo, es una nación colonizada en el ámbito científico por lo que las terapias oficiales en el tratamiento del cáncer son las mismas que en nuestro país. Sin embargo, los mexicanos tienen una envidiable puerta abierta para quienes piensan que es posible recuperar la salud de otra manera. Y es que el artículo 103 de su Ley General de Salud dice textualmente: 


"En el tratamiento de una persona enferma el médico podrá utilizar nuevos recursos terapéuticos o de diagnóstico cuando existe posibilidad fundada de salvar la vida, restablecer la salud o disminuir el sufrimiento del paciente siempre que cuente con el consentimiento por escrito de éste, de su representante legal, en su caso, o del familiar más cercano o con vínculo, sin perjuicio de cumplir con los demás requisitos que determine esta ley y otras disposiciones aplicables".


Pues bien, gracias a esta norma legal que interpreta perfectamente en el proceso de la curación el papel del médico (intermediario) y el del paciente (responsable último)- un grupo de investigadores y médicos mexicanos lleva largo tiempo trabajando en la aplicación de vacunas contra el cáncer. Médicos que no recomiendan abandonar los tratamientos habituales a fin de no generar inseguridad en los pacientes y evitar enfrentamientos con el establishment oncológico y se conforman con compatibilizar sus tratamientos con los convencionales centrándose en cuatro objetivos básicos: controlar el dolor del enfermo, mejorar su calidad de vida, ayudarle a superar su padecimiento y posibilitar la prevención. Nos consta, sin embargo, que tienen la esperanza de que en el futuro las vacunas que aplican lleguen a ser la parte principal del tratamiento de los enfermos de cáncer.



¿VACUNAS PARA COMBATIR EL CÁNCER? 
El principio de actuación de cualquier vacuna es siempre el mismo: se basa en la activación del sistema de defensas de nuestro cuerpo -el sistema inmune- para combatir cualquier microorganismo que considera potencialmente dañino mediante la rápida fabricación de anticuerpos. Y eso ocurre cada vez que nuestro organismo detecta un antígeno, nombre que se da a toda sustancia extraña a él, generalmente procedente del exterior si bien a veces se forma en nuestro interior (toxinas virales o bacterianas). Pues bien, cuando un antígeno se manifiesta por primera vez el organismo forma gran cantidad de anticuerpos, algunos de los cuales mueren al neutralizar el antígeno y el resto permanecen latentes en él. De esa forma, cuando el antígeno aparece por segunda vez la reacción de inactivación es muchísimo más rápida ya que se encuentra con parte de los anticuerpos formados que, además, "reconocen" al antígeno de inmediato. En ello se basa pues el mecanismo de las vacunas. Es decir, se trata de introducir voluntariamente en el cuerpo de una persona el antígeno -sea un virus, una bacteria, una toxina...- que provoca una determinada enfermedad, en dosis muy pequeñas, para que el organismo reaccione fabricando los anticuerpos específicos contra ella. De esa manera no sólo destruirá la escasa cantidad de antígeno introducido con la vacuna sino que dejará el organismo preparado para combatirla de inmediato si en el futuro apareciera de nuevo. Es lo que se llama inmunizarse contra ese antígeno. Obviamente, el planteamiento de que es posible vacunarse contra el cáncer parte de la base de que éste puede originarlo un antígeno, es decir, una sustancia extraña. Y cuando hace varios años el investigador mexicano Maximiliano Ruiz Castañeda propuso tal tesis... fue ignorado. 
De hecho, salvo el microbiólogo español Fernando Chacón -descubridor del Bio-Bac y de una vacuna universal contra el cáncer (patentada)- y algunos otros investigadores aislados, la plana mayor de la Oncología rechazaba tal posibilidad. Pero como el tiempo siempre termina poniendo a la gente en su sitio actualmente son numerosos los trabajos científicos que avalan de forma irrebatible que el cáncer tiene en muchos casos origen vírico.De ahí que sólo la soberbia de los prebostes que dicen hablar en nombre de la Ciencia -algo habitual en todas las épocas-, sin olvidar las presiones de algunas multinacionales para salvaguardar sus intereses económicos, pueda explicar el silencio que hasta el momento ha rodeado tanto el trabajo realizado en España por Fernando Chacón como por Ruiz Castañeda y sus discípulos en México.

Claro que también hay otras razones de carácter económico en el hecho de que estén siendo ignoradas. Y es que las vacunas creadas por los médicos mexicanos no se pueden fabricar de forma masiva ni convertirse en un gran negocio al uso.... porque no son patentables y son personales. Es decir, cada vacuna se fabrica utilizando como antígeno una sustancia obtenida de la orina del propio paciente. Esa sustancia y no otra. Por eso la vacuna preparada con la orina de una persona probablemente no funcione en otra. En suma, la vacuna se elabora específicamente para él y su padecimiento. Además el proceso de obtención no es caro por lo que resulta un método económico, eficaz y sencillo de seguir. No sólo en el cáncer sino en numerosas enfermedades autoinmunes. Y para completar el panorama, es inocuo; es decir, carece de efectos tóxicos.Es obvio que el secreto de su eficacia y falta de toxicidad está en su propia naturaleza ya que se trata de una sustancia del propio organismo expulsada por la orina. Enotras palabras, como un náufrago que arroja un mensaje al mar en una botella a la espera de que alguien la encuentre, así nuestro cuerpo enfermo, una vez identificado a su enemigo, envía la información a través del riñón a la orina... a la espera de que alguien se decida a utilizarla.

¿EN LA ORINA? ¡SÍ, EN LA ORINA! Lo curioso es que la orina es considerada fuente de salud desde tiempos ancestrales. Los hindúes practicaban la Urinoterapia hace ya miles de años y son cientos de millones los orientales que la siguen practicando hoy. La ventaja del método mexicano es que sólo se reintroduce en nuestro cuerpo la sustancia que precisamos y no es menester beberse vasos enteros de orina como en el caso de la Urinoterapia. Lo que además de ahorrarnos el asco que puede producir tal práctica evita que junto a las sustancias que nos ayudan a recuperar la salud introduzcamos las toxinas de desecho que también hay en la orina.¿Y cuál es el mecanismo de acción de esta terapia?, supongo que se preguntará el lector.
Pues resulta que es justo ahora, en los últimos años, cuando se ha empezado a investigar en profundidad. Algunos científicos norteamericanos sospechan que algunas de las proteínas que depuramos en nuestro riñón y eliminamos al exterior son algo más que desecho. Ya han identificado, por ejemplo, una proteína presente en la orina de las mujeres embarazadas que parece bloquear hasta la progresión del virus del Sida. Así se apunta en un estudio realizado por un equipo de la Facultad de Medicina de la Universidad de Nueva York y de los Institutos Nacionales de Salud (NIH) que se publicó en la revista Proceedings of the National Academy of Science. "Esas proteínas -llegó a afirmar la principal autora del estudio, la doctora Sylvia Lee-
Huang- son agentes antisida muy prometedores que deberían ser bien tolerados por el organismo y causar pocos efectos segundarios en la medida en que son producidas naturalmente' '. En cuanto a cómo bloquea la proteína la progresión del VIH sigue siendo un misterio para los investigadores. Bueno, pues lo más singular es que se trata de una proteína muy común, la lisozima, descrita ya en 1922 por Alexander Fleming -el descubridor de la penicilina-, conocida por proteger de las infecciones y que además de en la orina está presente en las lágrimas y en la saliva. De hecho, puede pedirse hoy en cualquier farmacia.

ROBERT GALLO INVESTIGA TAMBIÉN EN LA ORINA Cabe agregar que hoy también intenta encontrar en la orina soluciones terapéuticas al Sida nada menos que el famoso doctor Robert Gallo quien ascendió al estrellato de la ciencia el 23 de abril de 1984 cuando se presentó ante el mundo junto a la entonces Ministra de Sanidad de Estados Unidos como descubridor del virus del Sida, algo que de inmediato le discutiría el también investigador Luc Montagnier.Pues bien, también Gallo publicó -esta vez en la prestigiosa revista Nature Medicine- que una proteína presente en la orina de las mujeres embarazadas parece ayudar a frenar el virus del Sida.

"Descubrimos en la orina de las hembras de los roedores y en la de las mujeres que se encuentran en las primeras etapas de embarazo -contaría- un factor que destruye las células del Sarcoma de Kaposi (una extraña forma de cáncer vinculada con el Sida). La aislamos y la llamamos 'maternina'. Luego pudimos comprobar -in vitro y en vivo- que no sólo es anticancerosa sino que también reprime el VIH, posee efectos radioprotectores y parece ser un poderoso promotor de la formación de células sanguíneas".El equipo de Gallo lleva desde entonces -hace ya cinco años- trabajando en sus posibilidades terapéuticas en la institución de la que es director, el Instituto de Virología Humana de la Universidad de Maryland (Baltimore,
EEUU).El doctor Anthony Fauci, del Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos, afirmaría por su parte que el hallazgo de esta proteína "es importante porque su acción contra varios aspectos del VIH es amplia. Bloquea directamente el virus, suprime el sarcoma de Kaposi y mejora la capacidad de los glóbulos para reproducirse" .Los científicos norteamericanos entienden además que al ser la proteína hallada un producto del propio organismo los tratamientos tendrían muy pocos efectos secundarios, algo que ya han constatado hace tiempo los médicos mexicanos que llevan trabajando con la vacuna desde hace más de una década.
Este descubrimiento fue casual, según Gallo, ya que su equipo estaba estudiando el sarcoma de Kaposi en ratones. Resulta que habían puesto juntos a un grupo de ratones de ambos sexos en una jaula y los investigadores se dieron cuenta de que sólo algunos de ellos desarrollaban el tipo de cáncer que les habían inducido. Y al comprobar lo que había de común entre ellos constataron, sencillamente, que todas eran hembras preñadas. En un principio los científicos pensaron que podría deberse a la acción de una hormona del embarazo denominada hCG (hormona criónica gonadotrofina) pero tras diversos experimentos con ratones descubrieron que el elemento resistente al virus o "factor asociado hCG" (HAF en inglés) también es
producido por las mujeres embarazadas. Bien es verdad que el propio Gallo no ha querido lanzar todavía las campanas al vuelo: "Les pido que no publiquen nada exageradamente optimista porque la verdad es ésta: la sustancia existe y la hemos purificado pero no podemos estabilizar su producción y aún no sabemos cómo actúa. Por ahora no es útil ni para los enfermos ni para la ciencia". Claro que quizás en la palabra producción esté la causa de su petición de discreción. Porque no está claro si cuando habla de producción se refiere al desarrollo del medicamento o a la posibilidad de fabricar el producto de forma masiva para que
sea un buen negocio. Algo que no preocupa a los médicos mexicanos.
MAXIMILIANO RUIZ CASTAÑEDA En todo caso, seguro que al lector ya no le parece tan absurdo relacionar la búsqueda de soluciones no tóxicas contra el cáncer en distintas proteínas obtenidas de la orina humana. Ni le extrañe tanto que otro investigador, solo que esta vez mexicano y llamado Maximiliano Ruiz Castañeda, descubriera hace ya más de 20 años una vacuna contra el cáncer (como hiciera igualmente Fernando Chacón)."De la orina de los pacientes -escribió en su día Ruiz Castañeda- se aíslan sustancias con propiedades específicas para tratar sus padecimientos; siendo de particular interés que en la orina de los cancerosos se obtuvieron antígenos específicos para cada tipo de cáncer". Y añadiría: "No puedo afirmar que estoy curando el cáncer pero si aplicamos el antígeno que se elimina por la vía natural del paciente, que es el riñón, en el sedimento obtenemos una fracción peptídica que al aplicarla como si fuera una vacuna nos permite reducir la actividad tumoral al mínimo en beneficio del paciente; permitiendo un mayor éxito en el tratamiento del cáncer" (1) El doctor Ruiz Castañeda  al que cariñosamente llamaban sus colaboradores "maestro" o, simplemente, "don Max"- era un hombre delgado, de mirada adusta, poco sonriente y de mucho rigor en sus investigaciones al que nunca le gustó la publicidad. Se preocupaba sólo de encontrar soluciones rápidas a problemas prácticos. Con motivo del homenaje que se le rindió en diciembre de 1982, el doctor Gustavo Gordillo Paniagua, editor del Boletín Médico del Hospital Infantil de México, escribió de él: "El maestro Ruiz Castañeda ha dedicado gran parte de su vida al desarrollo de tecnología, económica, simple y precisa, dirigida a cubrir necesidades básicas de atención médica (...) Así surge su técnica de fijación de superficie para el diagnóstico de tifoidea, paratifoidea, tifo y brucelosis adoptada por la OMS como prueba de referencia (...) 
Sus resultados a menudo fascinantes constituyen un reto para que investigadores quizás menos creativos pero más rigurosos, armados de la metodología científica adecuada, demuestren sus hipótesis".Pero claro, una cosa es la discreción y otra que no se sepa que él, ya en 1980, tenía publicados escritos sobre los antígenos urinarios cancerígenos. Lo que va a evitar que algún listo intente quedarse con la gloria... y el dinero. Que ejemplos ya hay algunos muy significativos. Robert Gallo, como antes decíamos, fue en su día acusado por Montagnier de apropiarse del descubrimiento del virus del Sida. A pesar de lo cual hoy maneja presupuestos de miles de millones en investigación privada y sigue siendo considerado un guru a la hora de hablar del Sida. ¿Podría repetirse, ahora que investiga sobre la orina, una situación similar? No sería difícil. Si Gallo ha comenzado afirmando que ha hallado una proteína en la orina de forma casual a pesar de que Ruiz Castañeda llevaba 20 años trabajando en ese terreno no es descabellado pensar que pudiera acabar autoproclamándose en una rueda de prensa mundial descubridor de una vacuna contra el cáncer. Y por si siente la tentación, que antes lea a Ruiz Castañeda: "Cuando la prueba de fijación en superficie fue aplicada a investigaciones inmunológicas en el cáncer pudo reconocerse en el suero sanguíneo la presencia de anticuerpos para sustancias de naturaleza retrogénica liberadas de los tumores. Además fue posible aislar en la orina de los pacientes sustancias de acción específica para cada tipo de neoplastia". Escrito quedó en México en 1980.Bien, sentada la base de que es posible encontrar salud en la orina dejemos también claro que el impulsor de las vacunas con antígenos urinarios no fue desde luego un investigador cualquiera. Ruiz Castañeda desarrolló la vacuna contra el tifo cuando éste era un azote mundial (mató más gente en las trincheras que las armas durante la I Guerra Mundial). Su capacidad como inmunólogo fue indiscutida a nivel internacional -lo que no quiere decir que sus teorías convenciesen siempre a todos- y sus investigaciones están recogidas en publicaciones de prestigio.Es más, fue Senador de la República de México y su busto preside hoy la entrada de la Secretaría de Salud como reconocimiento a su trabajo. Y recibió, entre otros galardones internacionales, el Premio Nacional de Ciencias, la Medalla Luis Pasteur y el Premio del Consejo para la Investigación Médica. Actualmente la Academia Nacional de México otorga cada año el Premio Maximiliano Ruiz Castañeda y varios centros hospitalarios de México llevan su nombre.  Hombre volcado en la búsqueda de soluciones terapéuticas baratas no supo entender -o no quiso- el papel de la popularidad y nunca le interesó enriquecerse con sus descubrimientos ya que decía que los trabajos de investigación no debían beneficiar a "médicos mercenarios" sólo preocupados por sus ganancias.Y hay que decir que con el mismo planteamiento han seguido trabajando sus discípulos en el campo de la inmunoterapia, el nuevo El Dorado de la investigación donde cada vez más médicos esperan encontrar soluciones para el tratamiento del cáncer. No hace mucho, el doctor Melchor Alvárez de Mon, jefe del Servicio de Enfermedades del Sistema Inmunitario y Oncología del Hospital Universitario Príncipe de Asturias de Alcalá de Henares, hablaba precisamente de la necesidad de ahondar en la línea de la inmunoterapia:
"Es necesario dar a cada paciente aquello en lo que es deficiente o las citocinas (proteínas del sistema inmune) que le permitan recuperar la normalidad de su sistema inmunitario, lo que exige adaptarse al estado de cada individuo y controlar su respuesta". Y apostaba para ello por "un esfuerzo multidisciplinar en el que se conecte la investigación básica con la clínica". Pues bien, las evidencias clínicas conseguidas hasta hoy por el doctor Ruiz Castañeda y sus discípulos son lo suficientemente prometedoras como para seguir siendo ignoradas.
LOS ANTÍGENOS Debo decir, llegados a este punto, que junto a Maximiliano Ruiz Castañeda trabajó largo tiempo el doctor Salvador Capistrán, médico que a su muerte encabezaría un grupo de investigadores mexicanos que ha continuado hasta hoy su trabajo diseñando un tratamiento alternativo con las autovacunas como elemento principal. Un hombre que hoy apoya sin reservas las aportaciones de Ruiz Castañeda después de trabajar con él y tras haber sufrido una gastrectomía total por neoplasia maligna gástrica, lo que le permite entender perfectamente a los pacientes de cáncer. Hoy, a los 67 años, se encuentra "como un chaval" y tiene claro que es gracias a los antígenos con los que se ha estado tratando: "En la confrontación antígenoanticuerpo que se realiza en el organismo por la vía natural, que es el riñón, se elimina una fracción peptídica (los péptidos son un tipo de moléculas con bajo número de aminoácidos bastante más pequeños que las proteínas) que se halla en el sedimento urinario. Pues bien, su aplicación como si fuera vacuna va a cambiar la historia natural de la enfermedad en beneficio del paciente. Ruiz Castañeda actuó con una lógica increíble logrando el factor antigénico en la orina del paciente".Capistrán nos contaría luego que el origen de la terapia de Ruiz Castañeda tuvo lugar cuando constató que las madres embarazadas eliminan a través de la orina una fracción peptídica concreta que se origina cuando el sistema inmune reacciona ante la presencia
del feto (recordemos que cada ser humano es producto de la fusión de dos ADN distintos, el de la madre y el del padre, y que el de éste es extraño para el sistema inmune de la mujer), sustancia que el investigador mexicano denominó Fetoproteína. Afortunadamente, los inmunomoduladores de la especie evitan que el organismo de la madre rechace al feto.Pues bien, esa misma reacción se produce en cada uno de los pacientes que padece cáncer. Es decir, el enfermo de cáncer también elimina por la orina una sustancia semejante a la Fetoproteína que varía en función del tipo de cáncer que se padezca. "El riñón -nos aseguraría Capistrán- no se equivoca y proporciona siempre el antígeno específico del tipo de cáncer que tiene el paciente".
Y al inyectar subcutáneamente ese factor -debidamente preparado- comienza la inmunoterapia contra el cáncer. Estamos pues, nada menos, que ante un antígeno específico o personal. CÓMO SE FABRICA LA VACUNA El proceso de obtención del antígeno específico comienza con la recogida de la propia orina. En un recipiente de plástico de cinco litros en el que deben depositarse dos litros de alcohol de caña el paciente deposita la primera orina de la mañana durante cinco días (la primera que expulse después de haberse acostado). Al cabo de cinco días la acumulación de un sedimento en el fondo del recipiente es evidente. Pues bien, ese sedimento se centrífuga, se evapora, se suspende en solución salina, se filtra y luego se diluye; por último, se hacen pruebas de esterilidad y de cultivo para verificar que el material se encuentra libre de contaminantes y se puede usar para el tratamiento. Finalmente se envasa bajo las más estrictas medidas de asepsia. Y después se entregan al paciente cinco frascos que dan una cobertura de seis meses al paciente y que se aplican como autovacuna dos días a la semana inyectándose alternamente en los brazos. Se comienza con la aplicación de 10 unidades aumentándose de diez en diez hasta llegar a 80 unidades, momento en el que la aplicación cambia a una vez por semana hasta el final del tratamiento.

VACUNAS CONTRA DIVERSAS ENFERMEDADES 

Como el lector habrá ya inferido por su cuenta este sistema permite tratar prácticamente todas las enfermedades autoinmunes. Y, de hecho, el doctor Ruiz Castañeda encontró inicialmente en la orina antígenos de enfermedades bacterianas, de padecimientos resultantes de anomalías genéticas como el síndrome de Down e, incluso, de dolencias como la esquizofrenia o la epilepsia.Más tarde, según se nos ha explicado, las investigaciones y aplicaciones posteriores de vacunas dieron resultados positivos en pacientes afectados de alergias de las vías respiratorias o de la piel, enfermedades autoinmunes: artritis reumatoide, lupus eritematoso, esclerosis múltiple, espondilitis anquilosante y esclerosis lateral amiotrófica.Incluso la andropausia y la menopausia pueden ser tratadas con antígenos obtenidos de la orina de un niño o una niña en los que empezaran a aparecer los caracteres sexuales secundarios. El doctor Capistrán nos reconocería que las posibilidades de las autovacunas son múltiples. Y nos contó algunos casos significativos: "Una vez necesitábamos encontrar un paciente de esclerosis múltiple en el primer estadio de la enfermedad, en los primeros treinta días, para poder comprobar mi hipótesis, cuando nos llegó el caso clínico de un muchacho del Tecnológico de Monterrey de 24 años de edad. Empezaba a tener problemas de visión y el oftalmólogo le había dicho que no encontraba la causa así que le mandó al neurólogo.
Y éste le diagnosticó esclerosis múltiple. Bueno, pues ese joven era el hijo de nuestro jefe del servicio de Anastesiologí a así que le propuse que, dado que era el caso clínico que estábamos esperando, en lugar de seguir el tratamiento convencional se sometiera al antígeno de Ruiz Castañeda. Nos pidió 48 horas para decidirlo y pasado el plazo nos dijo: 'No hay opción, así que nos someteremos al tratamiento del doctor Ruiz Castañeda'. Obviamente él sabía cuál es el desarrollo natural de esa enfermedad. Pues bien, le dimos la vacuna con su antígeno y afortunadamente Luis Felipe Quevedo está hoy totalmente sano. Al comparar las resonancias se puede constatar incluso la desaparición de las lesiones que ya tenía en el lóbulo occipital".
NUEVOS ANTÍGENOS URINARIOS Ruiz Castañeda constataría, sin embargo, que el deterioro físico que presentaban algunos de los pacientes que acudían a él, muchos desahuciados o muy dañados ya por los tratamientos convencionales a causa de una medicación prolongada con inmunosupresores o quimioterapia, anulaba o disminuía el efecto del antígeno específico que, al final, lo único que conseguía dar era un débil aumento de las defensas. Cualquier otro médico, como aquello era normal, se hubiera limitado a aceptarlo con resignación. Pero no fue el caso de Ruiz Castañeda quien, volviendo sobre los pasos ya dados pero ampliando la perspectiva, acabó encontrando en la orina de pacientes que habían superado la enfermedad -y cuyos resultados de laboratorio (marcadores tumorales, biopsias, estudios de imagen…) así lo confirmaban- un antígeno al que denominó Antígeno Inmunocompetente o de Refuerzo."Leticia Ramírez -nos contaría el doctor Capistrán- se curó de lupus y durante cinco años fue nuestra donante. Su especificidad para pacientes de lupus es extraordinaria, sobre todo para aquellos en los que la calidad de su propio antígeno no es buena según la fase de su enfermedad. Otra paciente, Lupita, donó su antígeno específico que es ya competente para nuevos pacientes y para aquellos que ya hayan sufrido mayor daño a causa de la artritis reumatoide. Lupita ya no tiene recaídas y no sigue ninguna medicación".

LAS APORTACIONES DE SALVADOR CAPISTRÁN 

El último paso dado hasta ahora en la búsqueda de soluciones terapéuticas en la orina es ya producto de la investigación personal del doctor Capistrán al considerar que la orina de la mujer embarazada podría ser una caja de sorpresas llena de recursos terapéuticos. Y entendiendo que la mujer embarazada encierra entre sus misterios el lenguaje de la vida, la configuración de los sistemas orgánicos de un nuevo ser vivo y la posibilidad de modificar la reacción del sistema inmunitaria ante la presencia de cuerpos extraños decidió buscar... hasta encontrar e incorporar a su modelo de tratamiento lo que denomina antígeno de mujer embarazada. Un antígeno que aplican en todos los casos de cáncer como refuerzo pero que se recoge de forma selectiva en el caso de cánceres hormonodependientes , el antígeno masculino XY en el cáncer cervicouterino y el cáncer de mama, y el femenino XX en el cáncer de próstata. Y al parecer las expectativas no se han visto defraudadas según el investigador mexicano: "Los resultados clínicos, tanto en tumores primarios como en las metástasis, son extraordinarios. Así lo evidencian la evolución clínica, los marcadores tumorales y los estudios de gabinete en nuestros pacientes". En el resto de cánceres también se usa como refuerzo.El tratamiento con antígenos urinarios entronca, en suma, con las más modernas líneas de investigación: la inmunoterapia contra el cáncer y la búsqueda de soluciones terapéuticas en las proteínas procedentes de la orina de la mujer embarazada. Y quizás por el lado de la evidencia clínica ha superado a la investigación de base.Cabe agregar que con el tiempo, al tratamiento con los 3 antígenos el doctor Capistrán ha ido añadiendo como coadyuvantes otros recursos terapéuticos procedentes de la Medicina Complementaria para acelerar y mejorar el tratamiento. Estas son las terapias de apoyo que utiliza:-Aplicación de inyecciones de Gerovital en los puntos de acupuntura que comunican los tres grandes sistemas del ser humano -nervioso, endocrino e inmunitario- a fin de estimular la renovación celular y corregir el daño causado por tratamientos más agresivos.-Terapia de Acupuntura para paliar el dolor y proporcionar estabilidad emocional al paciente.-Utilización del BIRM, el fármaco basado en una planta medicinal que desarrolló el doctor ecuatoriano Edwin Cevallos, por considerarlo de gran valor para la destrucción de células tumorales (vea el reportaje en nuestra web: www.dsalud.com). -La Dieta Polarizante del doctor Demetrio Sodi Pallarés (vea también el reportaje en nuestra web).-Ejercicios de Qui Gong. Según Capistrán, la combinación de estas terapias ha permitido, en coordinación con los oncólogos, reducir las dosis de quimioterapia o radioterapia y mejorar enormemente la calidad de vida de los pacientes. "Nuestra sorpresa - afirma- es que quienes sufren leucemia, linfomas y mielomas, que son enfermedades de la sangre, cáncer de la sangre, son los que más rápido responden. Los tumores embrionarios de testículo en los jóvenes, los cerebrales y los de próstata también responden bien. Y los mismos resultados tenemos en cáncer mamario y cervicouterino, incluso cuando los pacientes están en etapas avanzadas. Todos se benefician de una mejor calidad de vida y es frecuente tener casos
clínicos que se acercan a lo milagroso".
LOS ANTICUERPOS MONOCLONALES Termino este artículo con la opinión del doctor Francisco Vara, miembro del Departamento de Bioquímica de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Madrid y uno de los escasos médicos que en España ha estudiado el trabajo del doctor Ruiz Castañeda: "Las ideas del Dr. Ruiz Castañeda puede tener una base científica que es preciso explorar y que podría depararnos enormes sorpresas. Supongamos que hay un tumor cuya presencia se escapa al sistema inmune porque presenta en su membrana celular antígenos o señales tan débiles o enmascaradas que el sistema inmunitario no es capaz de detectarla en un principio. Como toda célula viva en nuestro organismo sufrirá una degradación de la cual pueden aparecer pequeños fragmentos, los cuales podrían ser eliminados por la orina ya que por su pequeño tamaño podrían atravesar el riñón. Circulando por la sangre estarían a tan baja concentración que no serian suficientes para generar una respuesta inmune.
Si recogemos esas cadenas peptídicas de la orina, las concentramos y las volvemos a poner en la sangre nuestro organismo reaccionaría automáticamente generando anticuerpos que ya sí podrían reconocer las células antitumorales. "."Lo asombroso -agrega el profesor Vara- es que de alguna manera estamos hablando de lo que la Ciencia Moderna conoce hoy como anticuerpos monoclonales en los que se trabaja como recurso terapéutico de última generación. Estos pequeños péptidos recogidos en la orina es lo que hoy conocemos como 'determinantes antigénicos', que son la parte mínima de una proteína capaz de originar un solo tipo de anticuerpo o anticuerpo monoclonal. Los cuales tienen una altísima especificidad de reconocimiento. Los anticuerpos monoclonales son la respuesta inmunológica a una cadena péptica de cuatro o cinco aminoácidos, característica de una determinada proteína, de un determinado virus, de un tumor, o de cualquier agente que el organismo reconoce como extraño. Lo que Maximiliano Ruiz Castañeda definía como una sustancia propia de una determinada patología es lo que la bioquímica moderna define como determinante antigénico y supondría que Ruiz Castañeda se habría adelantado más de cincuenta años a los conocimientos de su tiempo". Es decir, lo que Maximiliano Ruiz Castañeda definía como una sustancia propia de una determinada patología y de bajo peso molecular que es expulsada por la orina inicia básicamente el mismo proceso que hoy se busca con un proceso tecnológicamente costosísimo.
"El no podía tener ni idea de este concepto de vanguardia -afirma el profesor Vara-. A este hombre hay que darle al menos credibilidad porque fue un gran inmunólogo en su época y sus logros extrapolados a día de hoy bien podrían hacerle acreedor a un premio Nóbel. Y cuando un premio Nóbel de hoy en día dice algo así por lo menos se le escucha. Si además hay quienes afirman que por evidencia clínica el proceso es terapéuticamente válido se hace necesario iniciar una investigación seria con técnicas modernas porque el resultado final podría llevarnos a un mundo casi de ciencia ficción sobre las posibilidades de los productos recogidos en nuestra orina." Increíble sobre todo si se comparan los medios actuales con los empleados por Ruiz Castañeda para la obtención del antígeno: una centrifugadora, algunos reactivos, unas pipetas, el chorro del agua, un refrigerador y una incubadora para comprobar que el material que salía del laboratorio no estaba contaminado por bacterias o virus. Claro que el problema para profundizar en sus investigaciones probablemente no esté en los medios sino en los médicos que, como Ruiz Castañeda dijo, "han sido programados por una cultura médica adquirida con base en la propaganda comercial. La mayoría no se atreve a utilizar otros productos o métodos que no sean recomendados por las casas transnacionales y muchos de ellos no tienen plena conciencia de su labor y, menos aún, estudian por interés científico. Algunos vienen a veces a este laboratorio, aprenden el método y comercian con él explotando a los enfermos... El
investigador debe de estar económicamente preparado para no tener que convertirse en 'chambista'. Debe atreverse a buscar cosas nuevas que no sean repetición de lo que hacen los americanos." La vía, en suma, esta abierta. Ahora sólo queda recorrerla. 
Antonio Muro Nota a pie de página: (1) "Método rápido para la investigación de reacciones
específicas y no específicas en el cáncer". Archivos de Investigación Médica (Mex) 11:83, 1980
Instituto Mexicano del Seguro Social.Más información:Dr. Salvador CapistránAv. Cuauhtémoc
N° 1187 Col. Letrán Valle C.P. 03650 México, D.F. Tel.: 56 88 89 46 Fax: 56 88 95 37 e-mail:
capistra@prodigy. net.mx; drcapistran@ hotmail.com; drcapistran@ yahoo.com. mx

LA EXPERIENCIA CUBANA 

Hay que decir que los investigadores mexicanos están dispuestos a colaborar con quien lo solicite y sólo condicionan su participación en el desarrollo de la terapia en otros lugares del mundo al hecho de que sea adoptado por un sistema público de salud capaz de extender lo que consideran una revolución terapéutica al mayor número posible de enfermos.
Es el caso de la colaboración recientemente iniciada con el Hospital Oncológico de Camagüey en Cuba.En uno de los muchos congresos realizados en México sobre Medicina Tradicional el doctor Capistrán consiguió atraer la atención de la doctora Arely Díaz Cifuentes, directora del Departamento de Medicina Tradicional de ese hospital oncológico. Y ésta, interesada por la terapia con antígenos de la orina, se trasladó a México a visitar las instalaciones del doctor Capistrán. Allí estudiaría, verificaría los resultados clínicos y en laboratorio, aprendería las técnicas y, finalmente, decidió que la terapia era efectiva y merecía la pena incorporarla en Camagüey. Se iniciaría así -en noviembre del 2002- un convenio de colaboración conjunta. A día de hoy la Doctora Arely Díaz se muestra muy esperanzada en las posibilidades de la terapia: "La terapia del antígeno es muy buena; combinada con la de puntos da maravillosos resultados a los pacientes. Nosotros estamos comenzando a andar por un largo camino y nos falta mucho por recorrer pero lo que hemos visto hasta ahora son resultados alentadores" 

RELATO EN PRIMERA PERSONA

La primera vez que escribí un artículo sobre la vacuna con antígenos de la orina fue en 1998 y también en una revista que dirigía el actual director de Discovery DSALUD. Entonces no conocía la historia de Pedro, a quien no conozco personalmente pero cuyo singular proceso conocí casualmente mientras elaboraba este artículo. Al explicármela en detalle le pregunté si querría escribir unas líneas sobre lo que había vivido para acompañar este trabajo y accedió. Este es su testimonio que transcribo sin comentarios. No son necesarios."Todo empezó el año 1993 con unas molestias en la parte baja de la columna. Pero esas molestias, que al principio eran insignificantes, se convirtieron en un dolor que progresivamente pasó a piernas, espalda y cuello. Después de varias visitas a los especialistas y distintos análisis el diagnóstico fue espondilitis anquilosante, una enfermedad reumática autoinmune de la que nunca había oído hablar. El traumatólogo me explicó que esa enfermedad podía ser hereditaria y que era crónica pero que con medicamentos, el ejercicio adecuado en fases de baja actividad inflamatoria y mucha paciencia se podría conseguir que no fuera a más.
Tuve que dejar el trabajo porque la espondilitis sí evolucionó y los antiinflamatorios y el ejercicio no fueron suficientes. Cada vez me encontraba peor. En pocos años me vi con muletas para poder caminar, fuertes dolores y pocas esperanzas de recuperarme. La degeneración era física y psicológica. Una tarde, en abril del 98, leyendo una revista que solía comprar para distraerme encontré un artículo cuyo enunciado decía: "Diseñan una vacuna con orina contra múltiples enfermedades" (...) "Demostrada su efectividad en dolencias presuntamente incurables". El impacto fue inmediato. Conforme iba leyendo el artículo me iba identificando
con los enfermos a los que se aludía y planteándome la posibilidad de probar ese revolucionario método. El mismo día contacté por teléfono con la clínica del doctor Capistrán y él mismo me explicó el proceso de la terapia y su experiencia con otros enfermos. Me sentía ilusionado ante esta nueva opción. Pocos días después de informarme a través de personas que viajaron a México y vieron en directo curaciones espectaculares decidí que había llegado el momento de probarlo yo también. Hice saber a mi médico de cabecera mi decisión. Me dijo que él veía una base científica y coherente en esa terapia y me animó a intentarlo, que él en mi lugar también lo haría dadas las carencias en la medicina oficial hasta ahora en estas enfermedades traumáticas.
Empecé con las vacunas. Después de un año de inyectarme mi antígeno empecé a notar pequeños indicios de mejoría que me animaron definitivamente a continuar. Sin embargo, mi antígeno no era suficiente por lo que pedí otro más de refuerzo. Y la mejoría empezó a ser más palpable. Han pasado cinco años, los dolores de la enfermedad han remitido casi por completo y mi movilidad, aunque con cierta rigidez en algunas articulaciones, es muchísimo mayor que la de unos años atrás. Tengo que decir también que la acupuntura ha sido fundamental en mi progresiva mejoría. Deseo que llegue el momento en que estas terapias sean más conocidas en España y que se lleguen a normalizar por el bien de muchísima gente. Espero poder seguir con este método terapéutico mientras me pueda hacer falta con total normalidad. También creo que seria mucho más efectivo si se aplicara tan pronto como se diagnosticara la enfermedad.Un saludo y muchas gracias a Discovery DSALUD por dejarme compartir mi experiencia con sus lectores. Pedro".

Para más información:
Dr. Salvador Capistrán
E-mail: mailto:drcapistran@yahoo.com.mx
E-mail: drcapistran@hotmail.com
Tel: 00 525 5568 88946

12 comentarios:

Jose Vega dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
www.tunutricionistapersonal.es dijo...

Hola, yo soy una estudiosa de esta técnica. Elaboro autovacunas a partir de la orina, inyectadas, con muy buenos resultados. Me encantaría poseer más información científica al respecto pues no es fácil encontrarla. Gracias.

Jose Vega dijo...

Buenas tardes, cualquier duda que tenga al respecto puede consultarla al equipo del doctor capistran, el le informará muy gustosamente

Anónimo dijo...

Buenas tardes, quería conocer de testimonios, experiencias o datos sobre la efectividad de la vacuna en la esclerosis múltiple. Gracias.

Jose Vega dijo...

Hola anónimo, en cualquiera de las direcciones de correo adjunto, puede pedir información.
Gracias

bonnie dijo...

hola anónimo yo al igual que tú necesito saber de la vacuna
me gustaría que me contactaras a mi correo maggielo_jr1508@hotmail.com

bonnie dijo...

hola anónimo yo al igual k tú necesito saber de la vacuna y su efectividad para ese padecimiento
me gusrtaria me contactaras en mi correo maggielo_jr1508@hotmail.com

bonnie dijo...

hola anónimo yo al igual k tú necesito saber sobre la efectividad de la vacuna
mi correo es maggielo_jr1508@hotmail.com

Jose Vega dijo...

Hola bonnie, la recomendación se que mandes un mail a;
mailto:drcapistran@yahoo.com.mx drcapistran@hotmail.com
El Dr.Capistrán resolverá todas tus dudas.
Un saludo

Anónimo dijo...

disculpe dondé se puede encontrar este tipo de tratamientos, mi madre sufre mucho de artritis y una amiga me comenta que tambien se puede aligerar con estas vacunas, me podria dar informes?

Jose Vega dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
antonio Ortiz dijo...

a mi no me consta pero mi papa que es muy esceptico me dijo que ha visto verdaderos milagros.


saludos

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