Todos sabemos cómo el azúcar refinado ha jugado un papel determinante en el deterioro de la salud de la humanidad, seguido de cerca por las harinas refinadas que también son causantes de desarreglos orgánicos.
También sabemos que el azúcar contribuye a la obesidad y la diabetes; que causa la pérdida de muchos minerales, como el calcio de los huesos contribuyendo con ello a ocasionar la osteoporosis; que distorsiona las hormonas y todo el sistema endocrino: que paraliza al sistema defensivo o inmunológico del cuerpo; que lleva a enfermedades crónicas, que incrementa el riesgo de cáncer; y sobre todo, que da origen a la acidosis metabólica, la “madre de todas las enfermedades”.
En el mundo se producen unas 120 millones de toneladas de azúcar blanco o refinado que aunque cueste trabajo entenderlo, es un producto químico cuyo consumo , repetimos, origina una serie de problemas y alteraciones en la salud de las personas que lo toman.
A través del proceso de refinamiento ha perdido las vitaminas, enzimas y minerales que contenía como caña de azúcar . Después de este proceso de refinado pierde la nobleza natural de la caña de azúcar y termina convertido en un cristal ácido sin ningún poder nutricional.
Para que el cuerpo pueda metabolizar el azúcar blanco necesita la Vitamina B1 (tiamina) y el calcio, componentes que están ausentes en este tipo de azúcar y por consecuencia se produce una gran demanda de estos lo que da lugar a una seria carencia de vitamina B1 y calcio. ¡¡ El azúcar blanco, le roba nutrientes al organismo!!